¿Por qué no aprovechar tu terraza o jardín todos los días del año? No hay mejor forma de aprovecharlos que con las pérgolas bioclimáticas, que aportará un toque llamativo y bonito. Ya sea para cubrirte del sol o de la lluvia, siempre son una opción magnífica y bastante asequible, por lo que se han convertido en una de las principales opciones.
A continuación, vamos a mostrarte las principales características de las pérgolas bioclimáticas de aluminio.
¿Por qué elegir las pérgolas de aluminio?
Como ya hemos dicho, si quieres proteger tu terraza o jardín, dándole un toque distintivo y a la vez que sea bastante económico, son la opción idónea.
Antes de elegir el tipo de pérgola, tenemos que tener un par de ideas claras; primero serán sus dimensiones y el del espacio que queremos cubrir para tener una idea de cómo quedará, incluso se puede realizar un render en 3D.
En segundo lugar, deberemos conocer las condiciones climáticas de la zona, para poder elegir el material adecuado para la pérgola
Además, las pérgolas de aluminio tienen unos beneficios muy claros, como puede ser que el aluminio no se oxida y que existen infinidad de colores y acabados.
¿Qué tipo de cubierta poner?
Existe una amplía variedad de cubiertas para nuestra pérgola, diferentes estilos y diseños que se adaptarán al gusto de cada cliente. También debemos tener claro el uso que le queremos dar a nuestra pérgola, ya que existen cubiertas fijas y cubiertas ocasionales. Las fijas se mantendrán instaladas todo el año, por lo que es aconsejable que estén hechas de materiales aislantes y que tengan una gran durabilidad. En cambio, las ocasionales son las que se utilizaran con menos frecuencia y podrán extenderse o recogerse según la necesidad.
Coberturas textiles
Son las realizadas con materiales textiles, como una lona. Son una opción muy atractiva si queremos una pérgola bioclimática que pueda plegarse fácilmente, además existe una amplia gama de diseños y colores. Aunque no sean la mejor opción frente a las inclemencias meteorológicas, son muy duraderas y resistentes.
Policarbonato.
Es un material muy ligero, bastante resistente y se asemeja bastante al vidrio. Existe una gran variedad de colores y formas, que junto a su magnífica resistencia a las lluvias y al granizo, la convierten en una excelente opción para las zonas geográficas donde llueve frecuentemente.
La madera.
La madera siempre es una de las mejores opciones para cubrir tu pérgola. Ofrecen mucho estilo, la madera siempre da un toque rústico y junto a su resistencia la convierten en una opción excelente. Su único inconveniente es el mantenimiento que requiere este material, por lo que la convierte en una opción algo más costosa.
El cristal.
No suelen ser la opción más común en lo que a cubiertas de pérgolas de aluminio se refiere. Suelen usarse donde las inclemencias meteorológicas son más extremas y se necesita un material que sea muy resistente como puede ser el vidrio templado. Además, la cubierta de cristal siempre aporta luminosidad y un aire muy moderno y lujoso que la convierten en una opción bastante atractiva.
Otros.
Anteriormente, hemos mencionado los tipos de cubierta más frecuente, pero existen muchos más, como puede ser el bambú, que otorga un toque playero y diferente; el brezo, que es un material ideal para generar sombra idóneo para zonas calurosas, u otros muchos elementos naturales, como pueden ser las hiedras o enredaderas.
Ventajas de las pérgolas bioclimáticas de aluminio.
- Las pérgolas de aluminio no necesitan una limpieza o mantenimiento complicado.
- Son muy resistentes frente a la lluvia o el sol.
- Existe una amplia gama de diseños, colores y acabados.
- Las pérgolas bioclimáticas de aluminio no se oxidan, que junto a su fácil limpieza las hacen muy prácticas.
- Se le puede añadir cualquier tipo de cubierta.
